En lo que a imagen corporal se refiere, a los pocos meses tras una cirugía de la obesidad, la pérdida de peso conseguida produce una mejora de la salud y también consigue una apariencia más atractiva, con mayor movilidad y sensación de ligereza que redunda en la calidad de vida. Existe cambio de imagen importante con una reducción del volumen abdominal y una disminucion de la circunferencia de la cintura que permite una reducción talla de ropa y también de la talla del calzado.
La cirugía de la gastrectomía vertical reduce la grelina y limita la ingesta calórica, causando una rápida pérdida de peso que puede inducir a la pérdida de masa muscular si la ingesta de proteínas y el ejercicio de resistencia son insuficientes.
Las guías dietéticas bariátricas recomiendan un mínimo de 60-80 g de proteína por día después de la gastrectomía vertical, con suplementos nutricionales multivitamínicos. Se recomiendan analíticas periódicas tras la cirugía para detectar y corregir posibles deficiencias nutricionales que pueden perjudicar el rendimiento y la recuperación del ejercicio.
La piel flácida es una consecuencia normal de una pérdida de peso que expresa la eliminación del tejido graso de nuestro organismo y aunque en ocasiones no puede resolverse completamente solo con el ejercicio, si no se realiza ninguna actividad los resultados finales de nuestra imagen seran malos.
Si bien la cirugía bariátrica mejora nuestra apariencia, nuestro tono muscular y la firmeza no mejoran por sí solas con la operación por tanto la actividad física es indispensable para minimizar el impacto de la composición corporal y de algún modo modular nuestra imagen. Los resultados que se consiguen dependerán de la intensidad de la actividad física realizada.
La imagen corporal tras la pérdida de peso
La cirugía de la obesidad se indica y se practica con para obtener un beneficio en la salud gracias a la pérdida de peso conseguida. Cuando este objetivo se ve alcanzable otra preocupación de las personas que se operan son los cuelgues cutáneos derivados de la pérdida de peso.
Dependiendo del grado de obesidad previo, edad y calidad de piel, son esperables secuelas como la aparición de arrugas, pliegues en abdomen, flacidez en brazos y muslos y, en las mujeres, en nalgas y senos disminuidos y descolgados.
La percepción de la apariencia física propia está estrechamente ligada al concepto de la imagen corporal, que está atado al autoconcepto del individuo y se relaciona con la autoestima. La belleza femenina se asocia con la delgadez y el cuerpo bajo de peso es un atributo central del atractivo físico.
Con la cirugía bariátrica se pretende reducir la morbimortalidad ligada a la obesidad, perder entre el 48 y 85% del exceso de peso y reducir los tratamientos farmacológicos. Una vez que se pierde peso y se logra la estabilidad, a nivel físico nos fijamos en lo más visible, la piel. Se observa laxa, colgante, lo que puede afectar a nivel emocional induciendo insatisfacciones, que llevan a buscar soluciones en las cirugías plásticas reconstructivas. Según el grado de obesidad previa, la edad y la calidad de la piel, son esperables secuelas y efectos indeseados que, en algunos casos, son puramente estéticos, pero que pueden tener implicaciones en la calidad de vida.
La percepción de la imagen futura debe ajustarse a la realidad
Efectos no deseables que en algunos casos son puramente estéticos, pero que en otros pueden tener implicaciones mayores para la calidad de vida o vida de relación del paciente. Progresivamente la persona debe asimilar y aceptar su nueva apariencia, una figura más delgada y con rasgos más afinados, pero que no necesariamente coinciden con la imagen fantaseada.
Es posible recurrir a medidas correctivas en el largo plazo como ejercicio y nuevas cirugías, pero se requiere paciencia y un compromiso claro y mantenido, durante el tiempo en que tales medidas tarden en hacerse efectivas.
Los estudios en cirugía bariátrica muestran que los hombres están motivados principalmente por las preocupaciones sobre los problemas de salud y las mujeres por su insatisfacción con su apariencia física.
La meta de las personas sometidas a cirugía bariátrica, después de perder el peso requerido, es tener una figura corporal armónica y sentirse satisfechas con su imagen; Si existen dificultades para conseguir este deseo puede llegar el momento en el que deciden acceder a un nuevo proceso: la reconstrucción de su imagen corporal.
¿Cuándo puede plantearse una cirugía de contorno?
No todas las personas tras una cirugía requieren y desean someterse a otros procedimientos quirúrgicos reconstructivos, su nueva imagen no ha sufrido importantes cambios y sienten bien así, no estiman necesario plantear una nueva cirugía. Otras personas el temor a los resultados o a las molestias postoperatorias se resisten a realizarlas utilizando alternativas como la diatermia para el remodelado de áreas concretas.
La estabilización del peso llega aproximadamente entre los 14 a 18 meses, y en esta situación cuando puede iniciarse la etapa de reconstrucción para remodelar el contorno y eliminar el exceso de piel colgante. Cada persona puede requerir cirugías reparadoras de distintas áreas anatómicas: la torsoplastia, otros la abdominoplastia, la inguinoplastia, braquiplastias o cruroplastias o plastia en los glúteos, todo depende de las características individuales y de la imagen corporal que desean mostrar.
Tras una pérdida masiva de peso, la insatisfacción con la imagen corporal suele desplazarse desde el "exceso de peso" hacia la flacidez de la piel y la pérdida de tono muscular. El entrenamiento de fuerza es la herramienta no quirúrgica más efectiva para mitigar este impacto, al rellenar el espacio subcutáneo con masa muscular magra y mejorar la postura
La actividad física de fuerza mejora significativamente la imagen corporal tras una cirugía bariátrica, ya que ayuda a contrarrestar la flacidez, mejora la composición corporal y aumenta la percepción de autoeficacia física.
Tonificar su cuerpo después de la cirugía de gastrectomía vertical requiere una combinación estructurada de entrenamiento de resistencia progresiva, ingesta diaria adecuada de proteínas y compromiso constante con su equipo multidisciplinario bariátrico.

