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Pros, contras y falsos mitos de una dieta vegana

Por dónde empezar:  lo primero, dejarse de búsquedas por Internet y ponerse en manos de nutricionistas

Deja que sean los especialistas quienes hagan los cálculos de vitaminas, minerales y proteínas que debes tomar al día y te lo den, simplificado, en un menú semanal. Una vez te habitúes, familiarízate con recetarios para veganos y vegetarianos.

Basta con pronunciar la palabra vegano en una comida familiar o una reunión de amigos para asegurarse un buen rato de charla. O más bien de discusión y polémica. Esta dieta, que se basa en consumir sólo alimentos vegetales sin ni siquiera derivados animales (huevos, leche…), suscita todo tipo de discusiones entre partidarios (que pueden serlo por muy distintos motivos) y detractores (entre los cuales tampoco hay unanimidad de criterios). Seguro que algo de razón tienen todos. Como todos los cambios en una dieta, el vegetarianismo, y, sobre todo, el veganismo, están rodeados de muchas dudas y falsos mitos.

No puede ser saludable
O todo lo contrario: están los profetas que afirman que la dieta vegana es sanísima. Y que cura no sé cuántas enfermedades. Y ni lo uno ni lo otro. Es verdad que hay carnes más grasas que pueden elevar el colesterol. Y ni hablar ya de las procesadas. Pero la dieta vegana no es ni mejor ni peor que la carnívora. Depende de cómo la diseñemos, cómo cocinemos los alimentos y con qué los aliñemos. Bien configurada, es perfecta para cualquier persona sana, incluidos los niños.

Aburre
Cada vez nos acomodamos más a comprar en el supermercado de la esquina, donde la variedad en la sección de frutas y verduras brilla por su ausencia. Hay un tipo de tomates, uno de acelgas… y hay productos que ni están. Animamos a hacer la compra en un mercado de toda la vida. La variedad es enorme y nos va a permitir salir del tofu con lechuga y arroz.

Es incompleta
Sólo hay un elemento que escasea: la vitamina B12, presente casi exclusivamente en los productos de origen animal. Es imprescindible suplementarla, incluso si las analíticas no muestran carencias, ya que suelen ser imprecisas.

Es cara
Según con lo que la comparemos. Un solomillo de primera es muy caro. Unas salchichas, no. Es cuestión de seleccionar los ingredientes con cabeza e invertir en salud. No hace falta comprar verduras raras de la sección gourmet. Con la huerta de toda la vida hay variedad suficiente para componer platos equilibrados, ricos y sin salirse de un presupuesto normal.

Engorda
Aún quedan profesionales sanitarios que miran de reojo la dieta vegana y advierten de que sustituir la proteína animal por legumbres o cereales lleva a inevitablemente engordar. Hay dos falacias. Primero, en nuestra sociedad se come más proteína de la necesaria, así que no hay que sustituir tanta cantidad, sino bajar el consumo de proteína, cárnica o vegetal. Y luego, todo depende de cómo configuremos el menú. Si es equilibrado y aporta las calorías necesarias, no engordará

 

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