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Bebidas veraniegas: ¿cuál tiene más calorías?

Jordi Sabaté | ConsumoClaro
En verano aumenta el consumo de líquidos debido al calor y a que pasamos más tiempo al aire libre.

Estos factores provocan la necesidad de hidratarnos con mayor frecuencia, ya que nuestra pérdida de agua corporal es mayor. También la sensación de agobio por las altas temperaturas nos genera un deseo de consumir bebidas frías que nos refresquen.

Sin embargo, ni todas las bebidas son adecuadas para hidratarnos -como es el caso de las bebidas y combinados alcohólicos- ni la mayoría de ellas pasan por nuestro cuerpo cumpliendo su función sin más. Salvo el agua, el resto nos aportarán las llamadas calorías vacías, es decir aquellas que no alimentan pero van a parar a los pliegues grasos aumentando la tripa y las cartucheras.

A continuación te explicamos el número de kilocalorías de las bebidas más comunes en esta época del año.

Copa de vino
El vino tiene un elevadísimo poder calórico. No importa que sea tinto, blanco o rosado, ya que las calorías las aporta proceden del alcohol a no ser que hablemos de vinos generosos o dulces, en cuyo caso habrá que contar también la cantidad de azúcar que contenga y que no solo contabilizaremos como calorías sino también por sus efectos sobre el metabolismo como molécula dulce.

En el caso de un vino son azúcar residual o con ligeras trazas, habrá que calcular la cantidad que servimos en una copa y que puede variar entre 100 mililitros o 150 mililitros, en función de si la llenamos más o menos. Para una copa de 100 mililitros -la equivalencia es aproximadamente un gramo por mililitro- corresponden entre 75 y 80 kilocalorías. Si la llenamos a 150 mililitros llegaría a las 120 kilocalorías.

Tinto de verano
El tinto de verano, que es una mezcla de gaseosa con vino tinto, o bien vino blanco con fanta de limón o Sprite, puede subir su poder calórico hasta las 125 calorías, aunque en realidad su carga calórica será mayor en función de si usamos bebidas azucaradas o solo gaseosa, y del tipo de vaso que usemos.

Si usamos una copa de vino y rellenamos solo 150 mililitros, el poder calórico es de aproximadamente 57 kilocalorías. Si usamos un vaso grande y consumimos el equivalente a una lata (330 mililitros), aunque tiene menos alcohol que el vino, alcanzaremos las 125 kilocalorías.

Cerveza
El poder calórico de la cerveza puede provenir por su cantidad de alcohol y también por el azucar residual que contenga, si tiene. Pero tiene menos calorías por unidad que el vino, debido a que su grado es menor. Una jarra de 250 mililitros contienen 88 kilocalorías; una lata de 330 mililitros asciende a 117 kilocalorías. Menos que un tinto de verano, que sin embargo tiene la misma cantidad de alcohol.

Clara o shandy
La clara o shandy, es decir la mezcla de cerveza y gaseosa o limón a dos mitades, puede ser una buena o una mala idea. Si se utiliza gaseosa se rebaja el grado etílico y no se aporta tanto azúcar residual, con lo que una lata de 330 mililitros aporta 59 kilocalorías. Si en cambio se realiza con limón, las kilocalorías suben a 125 kilocalorías, igual que un tinto de verano.

Horchata
La típica bebida valencia es tan rica y deliciosa como calórica, por lo que debería llevar el cartel de degustar pero no abusar. Es rica en almidón y acido linoléico - un ácido esencial omega-6-; en concreto está compuesta por un 2,4% de grasas y un 12% de azúcares, lo que le otorga un importante aporte nutricional. Un vaso de 330 mililitros aporta 231 kilocalorías.

Zumos envasados
A diferencia de los naturales, suelen tener un aporte de azúcar extra que les hace todavía menos recomendables a nivel tanto calórico como metabólico, sobre todo si se trata de néctares y concentrados, que es como la legislación obliga a autodenominarse a los zumos con azúcares añadidos artificialmente. Una ración de 330 mililitros puede llegar a contener más de 150 kilocalorías: superior a una cerveza y un tinto de verano.

Granizados
Están muy ricos pero engordan que es un primor. Además aportan un 12% de azúcar, lo cual es una barbaridad. Por ejemplo, para una dosis de 330 mililitros se añaden 40 gramos de azúcar, unos 7 terrones. Con estas cifras, no es de extrañar que la citada dosis aporte casi  200 kilocalorías.

Gin Tonic
Otra apetecible bebida o combinado alcohólico que se ha convertido en un clásico veraniego. El gin tonic aporta calorías tanto por el alcohol de la ginebra, entre el 40% y el 50% en volumen, como por los azúcares de la tónica, que son 28 gramos de glucosa por botellín. Se calcula que un copazo de 250 mililitros aporta 190 kilocalorías; el equivalente en 330 mililitros serían 250 kilocalorías. Ahí es nada.

Refrescos con azúcar
No importa la marca, a no ser que lleven edulcorantes, los refrescos azucarados tienen un importante aporte tanto glucémico como calórico que los hace poco recomendables para calmar la sed. Una lata de Coca Cola clásica supone ingerir energía por valor de 130 kilocalorías.

Agua fresca
El agua pura, libre de esencias y azúcares añadidos, aporta 0 kilocalorías, sin importar la cantidad que se llegue a beber. Esto la hace sin duda la bebida más indicada para refrescarse e hidratarse durante el verano. Las otras pueden ser útiles para otros fines como el ocio o el placer, pero siempre recomendadas de forma ocasional.

 

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