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Cambios en el gusto y olfato tras cirugía de la obesidad

El apetito y la saciedad es una cuestión fisiológica y en su aparición entran en juego diferentes hormonas del sistema digestivo. Tras la intervención aumentan hormonas que reducen el apetito y se reducen aquellas que provocan mayor sensación de hambre con lo que se inhibe el deseo de comer. 

Cuando consumimos alimentos se envía información desde las papilas gustativas hasta regiones cerebrales que regulan la ingesta de alimentos.

Durante la obesidad se plantean dos hipótesis: La hipótesis de la hipersensibilidad sugiere que hay individuos hipersensibles a la presencia de alimentos con gran cantidad de calorías y a sus efectos gratificantes lo que provoca que respondan aumentado la ingesta de alimentos. En cambio, la hipótesis de la hiposensibilidad sugiere que las personas con obesidad tienen una percepción oral reducida lo que conduce a consumir alimentos calóricamente densos para compensar una señal débil.

Las intervenciones quirúrgicas en el estómago y en el intestino que se llevan a cabo en los pacientes con obesidad consiguen una gran pérdida de peso, no obstante, ese no es el único cambio tras la cirugía ya que hay alteraciones que provocan que las comidas que antes eran sus favoritas, ya no lo sean. La mayoría de los pacientes informan de cambios en el gusto y aversiones a algunos alimentos, principalmente productos cárnicos. Además, se reducen los antojos por alimentos muy dulces y/o altos en grasas.

La sensibilidad al dulce aumenta, provocando alimentos con menor cantidad de azúcar, sensaciones similares a lo que provocaban alimentos muy dulces de forma previa a la intervención. En un estudio mediante resonancia magnética comprobó una activación disminuida de las regiones cerebrales asociadas con el placer en respuesta a alimentos muy calóricos en pacientes postoperados.

Además, la cirugía bariátrica altera la relación que tenía la persona con la comida. En un estudio aproximadamente el 32% de las personas programadas para someterse a cirugía bariátrica fueron identificadas como adictas a los alimentos y, tras la cirugía se redujo la adicción en el 93% de los casos. El apetito y la saciedad es una cuestión fisiológica y en su aparición entran en juego diferentes hormonas del sistema digestivo. Tras la intervención aumentan hormonas que reducen el apetito y se reducen aquellas que provocan mayor sensación de hambre con lo que se inhibe el deseo de comer.

Aún no esta claro el papel de estos cambios en el mantenimiento del peso perdido lo que si esta claro es que el paciente tiene sin duda, una situación fisiológica muy favorecedora para conseguir los cambios en el estilo de vida necesarios para reconducir su salud.

 

 

 

 

El Centro Integral de Nutrición de las Islas Baleares (CINIB) es el único centro de Mallorca íntegramente dedicado a la atención de los pacientes con sobrepeso y obesidad. Está integrado por un equipo de especialistas en materia de cirugía de la obesidad, endocrinología, psicología, nutrición y dietética.
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