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El hambre es una necesidad; el apetito, un deseo.

El hedonismo es una doctrina de la filosofía que considera al placer como la finalidad o el objetivo de la vida. Los hedonistas, por lo tanto, viven para disfrutar de los placeres, intentando evitar el dolor.
El hambre hedonista es la que se refiere a la ingesta de comida por placer y no por necesidad y que activa una parte del cerebro distinta a la que activa el hambre fisiológica para generar una sensación intensa de placer. Esta sensación estaría provocada por la ingesta de productos ricos en calorías y es la misma que provoca algunas drogas o comportamientos compulsivos.

En el griego es donde podemos encontrar el origen etimológico de la palabra hedonismo. Esta procede del término hedonismos que se conforma por dos partes claramente diferenciadas: hedone que es sinónimo de placer y el sufijo ismos que puede definirse como cualidad o doctrina.
El hedonismo es una doctrina de la filosofía que considera al placer como la finalidad o el objetivo de la vida. Los hedonistas, por lo tanto, viven para disfrutar de los placeres, intentando evitar el dolor.
El hambre hedonista es la que se refiere a la ingesta de comida por placer y no por necesidad y que activa una parte del cerebro distinta a la que activa el hambre fisiológica para generar una sensación intensa de placer. Esta sensación estaría provocada por la ingesta de productos ricos en calorías y es la misma que provoca algunas drogas o comportamientos compulsivos.
Un estudio de la Universidad de Nápoles, concluye que el placer de comer, puede estimular áreas cerebrales de recompensa y su consecuencia sería el comer en exceso, sin tener en cuenta la necesidad de comer, hablando en esta situación de gula.
El deseo de comer por placer, provocaría la liberación de grelina. La grelina atraviesa la barrera hematoencefálica, llegando al hipotálamo y activando las señales que indican que se debe ingerir alimento.
El hipotálamo regula el sueño y la vigilia, el deseo sexual, la temperatura corporal, el hambre y la saciedad, entre otras funciones. El hipotálamo neuronas que producen unos neuropéptidos a los que llamamos orexinas que promueven la ingestión de alimento. Además los sistemas hipotalámicos que facilitan el apetito activan al área tegmental ventral. Cuando tenemos hambre y cuando estamos comiendo, las neuronas orexinérgicas estimulan el sistema de recompensa y activan el componente de placer.
Debido a esta serie de efectos, existe una sensación de bienestar que impide ver el efecto negativo del exceso de la ingesta. Esta capacidad de determinados alimentos para afectar los sistemas facilita algo similar a una adicción. Los aromas, por ejemplo, afectan la vía olfatoria y terminan afectando a las estructuras mencionadas para facilitar que un olor se asocie con un efecto placentero.
Además de la secreción ante la falta de alimentos en el estómago, hay otros factores que incrementan su producción:
1.- Falta de sueño, como publicamos en nuestra anterior entrada, http://www.cinib.es/blog/134-sobrepeso-y-obesidad/350-como-influye-el-sueno-en-la-ganancia-de-peso, provoca una elevación de los niveles de grelina-. mayor secreción de esta hormona. El cuerpo tiende a compensar la falta de sueño con mayor ingesta de alimentos.
2.- En períodos de estrés aumenta en sangre la cantidad de grelina aumentando el estímulo sobre el apetito, no por necesidad, sino por placer y para calmar los nervios.
3.- La falta de ejercicio hace que aumenten sus niveles. Si se mantiene una rutina de ejercicios físicos el nivel de grelina se mantiene estable. De lo contrario, tiende a aumentar con el tiempo.
4.- La menopausia. Con la disminución de los estrógenos y la progesterona hay menos control en la ingesta de alimentos debido al aumento en los niveles de esta hormona.
5.- Género. Las investigaciones indican que el nivel de esta hormona tiende a aumentar más en las mujeres.
La grelina está implicada en la regulación del peso corporal y en el estímulo para la ingesta de alimentos.
No se comprende muy bien cuál es el proceso complejo de la alimentación hedónica. Parece ser que comer por placer puede descontrolar los centros de recompensa y consiguientemente alterar los niveles hormonales. En el estudio de la universidad de Nápoles participaron ocho personas a las que les proporcionaron alimentos apetitosos como leche, mantequilla, pan, etc. Se analizaron los niveles de grelina y araquidonilglicerol, y se determinó que el nivel de ambas aumentaba cuando se comía por placer, a diferencia de aquellos que sólo comían satisfaciendo el hambre. Si la nevera está llena de alimentos que seducen el paladar, como los pasteles, dulces, etc. , irremediablemente se puede llegar a sufrir sobrepeso y obesidad.
Se desconoce si la secreción de hormonas es la única responsable de la alimentación hedónica o hay otros circuitos que regulan los mecanismos de recompensa que están implicadas en el acto de comer en exceso.

 

 

 

 

El Centro Integral de Nutrición de las Islas Baleares (CINIB) es el único centro de Mallorca íntegramente dedicado a la atención de los pacientes con sobrepeso y obesidad. Está integrado por un equipo de especialistas en materia de cirugía de la obesidad, endocrinología, psicología, nutrición y dietética.
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